jueves, 22 de marzo de 2012
Que milagro es el tiempo!
Nunca tuve prisa
sé que la eternidad es poco tiempo,
conozco bien la curvatura del verso,
la osadía de la poesía
que ahueca las palabras,
y comprime todo el viento en un suspiro
alargando por los siglos la esperanza.
Que milagro es la vigilia!
Una vigilia de colores,
de nostalgias y poemas repetidos,
nos retorna por siempre
a lugares y promesas,
quizás nunca antes visitadas,
recuerdos no vividos,
o sueños no soñados.
Que milagro es el silencio!
En el que viven nostalgias de besos perspectivos
la historia que no pudo ser
pasado en el cielo,
y ese mar,
ese mar que sigue anclado
a unos ojos
que estiran su agonía hasta el espejo,
donde barcos navegan hacia nunca,
con los duendes de entonces,
que son siempre los mismos,
donde las olas llegan en cuadernos azules
y se escriben en trazos cargados de misterios.
Que milagro es el misterio!
De viejas canciones,
que se vuelven de madera
y nos llegan desde lejos
muy cansadas,
para dar sus toques mágicos
hechizando primaveras,
alejando maldiciones
que consumen las quimeras.
Que milagro es el alma!
Que se hace inmensa en la noche
y cabe en un poema,
en un copo de luna,
como si el mundo fuera un amante impaciente,
como si el fuego
que circula en las venas
incendiara las ansias,
apagara las velas,
como si la noche
no fuera el final del camino,
de su paz, de su guerra,
del tiempo y del silencio,
del misterio, del amor
y del alma que espera...
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Cicatriz
ResponderEliminarEl frío de las pupilas
la noche húmeda y el calor de las pisadas
hundían mi rostro en las entrañas del lobo,
el grito de la tormenta disparó.
Ella se detuvo. Mi sombra se hecho a reír
Sebastián Gallardo