Eres el aliento
y su color,
el cuerpo, el delirio
y la espuma
que deja la arena seca.
Que profundo es saberte
sobre el poema,
llenando las mañanas
sangrando la ternura.
Y me quedo en el aire
que has creado,
en tu carne
donde me llevas al cielo,
en tu abrazo,
en la vida
de tus manos
de tu espalda,
tan cálido y bendito de luz.

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