El tiempo
se volvió casi loco,
pasan los segundos
eternos como siglos,
pasan días, agostos,
tan breves, tan sutiles
que no puedo atraparlos
en un verso.
El tiempo,
ignorante, indiferente,
no le importan los ríos
o el camino cerrado,
el incendio,
las bandera, las montañas.
El tiempo,
casi ciego de nostalgias
no sabe de semáforos,
no le importa si espero
o me esperan,
mientras sus calles imposibles,
van cargadas de prisa
sin miradas.
El tiempo,
sordo, impredecible,
no pretende que llegue la mañana,
no le importa si abrazo,
si estoy cerca o lejos,
si me acuesto o me levanto.
El tiempo,
tonto, inútil
ya camina,
ya penetra en mi sueño y me despierta,
ya circula en mis venas,
en mis ansias,
ya me cuela las dudas en el alma.
Mi tiempo,
impredecible, indiferente,
casi tonto,
casi ciego, medio loco,
mi tiempo no pausa mis latidos,
la rima de mis poemas
ni el ritmo de mis versos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario