miércoles, 29 de febrero de 2012

Esa noche, 
simplemente jugaba con palabras,
cuando encontré la luna
entre las piedras,
estaba rota,
sucia de poemas,
la usaron tanto,
tontos como poetas,
pero ninguno se dio cuenta
que estaba enferma,
había perdido el nombre
y el milagro.

Triste cansada de poetas,
solo hablaba de muerte y de fracasos,
de amores que nunca florecieron
y del pasado.

Le conté de las mañanas y la llovizna,
del extraño sentimiento de ser amada,
del aroma, de la magia y las estrellas,
del alivio, del espejo,
del deseo y el pecado.

Ella siguió lejana,
ya no le importaba amar
ni ser amada,
sucia de versos, enferma, deprimida,
rota y sin nombre como cualquier nadie,
yace la luna, cansada de poetas.

Y yo,
que simplemente jugaba con palabras
no supe qué decirle o qué callarme. 

Que hacer con tanto brillo, 
si escuchar sus historias,
o contarle,
la historia de mi sangre....




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