Con la sutileza del viento
nacido en las albas de algún tiempo,
calló su dolor,
que osaba adherirse a su respiro desde antes,
y fue susurro lo que nació de su aliento
hasta convertirse en palabras,
como esperando el nuevo tiempo
que anuncia la llegada.
Con la belleza de la luna acunándose
en las aguas de algún tiempo,
se calmo la lágrima
que anunciaban la despedida de la tristeza,
sollozo sus últimos vacíos
en las manos de la esperanza,
como anhelando el abrazo eterno
y fue luz su mirar,
que desvaneció la inmensidad de su noche,
sosteniendo sus huellas
para que cada paso
se atrevieran a sostenerla.
Con la certeza de un ocaso muriendo
en los brazos del firmamento
se refugio su quimera
en los anhelos que despiertan sobre lo nuevo,
oculto su mirada
para resguardar sus sueños.
Con la eternidad de un escrito
descubriéndose en los pétalos de algún tiempo,
se entrega a su destino
que la invitaba a descubrir el hechizo,
renombro los mares
que mostraban la soledad
hasta rendirse en lo profundo de las aguas,
instantes de un desencuentro,
y fue velero
que lucha contra el oleaje de los temores,
para iniciar el arribo
de un nuevo puerto,
y empezar el peregrinaje
que respira el aroma de una calma
desterrando la angustia.
Con la fuerza de un sentimiento
descubriéndose en la lágrima de algún tiempo
se doblego en su presente
y fue quietud en tiempos.
Solo beso la búsqueda
hasta encontrarse y renacer
en la ilusión de alguna quimera.

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