martes, 1 de mayo de 2012





La luna traza la intensidad del verbo,
la palabra certera,
determina precisa
las huellas y las sendas.

La luna conoce de dioses y de ciencia,
revela si una frase puede
romper las reglas,
pertenece a los cielos,
no es cosa de la tierra.

La luna sabe como piensa el poeta
conoce pensamientos, virtudes, experiencias,
conoce de libros sagrados y de temas,
los altares, las copas,
donde glorifican los gestos y las letras.

Le pedí que imaginara tres sueños,
una espera,
una nube en el cielo,
una guitarra en vela,
un río que se seca,
una mirada tierna,
un suspiro en la carne,
Una piel,
una guerra,
una bandera en alto,
una sonrisa ajena,
una hormiga en un árbol,
un reloj
y una hoguera.




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