Este resplandor que nos deja
el mirar el sol,
después de mirar tu horizonte,
esta soledad y la paz
este viento y su violín
y la nada.
Esta inocencia
de sentirte,
que no quiere ser,
y la piel tan cerca
caminando de la mano al coraje.
Todo esta suspendido en la brisa,
y eres río
y eres viento,
cada piedra a ti pertenece,
y este sentido intenso
de renacer,
de permanecer.
Esta lucha,
tu bendita lucha,
donde la tierra
es una caricia de la verdad.
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