jueves, 5 de abril de 2012

Cuando llueve 
aquí en la ciudad,
siento que el día es corto,
que la lluvia guia tu cuerpo,
 y cada gota de agua
es más de la noche
que de los nobles besos.


Esta noche 
el alma vendrá con la luna,
 te callas y caminas,
 y sabes a luz.


Pocos saben de la lluvia,
de la piedad que habita en el lecho,
y de las gotas
que mojan tu rostro.

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