Cuando llueve
aquí en la ciudad,
siento que el día es corto,
que la lluvia guia tu cuerpo,
y cada gota de agua
es más de la noche
que de los nobles besos.
Esta noche
el alma vendrá con la luna,
te callas y caminas,
y sabes a luz.
Pocos saben de la lluvia,
de la piedad que habita en el lecho,
y de las gotas
que mojan tu rostro.

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