el costado de la tierra,
la sal que habita en el mar
y los lentos rayos de sol.
Fue dulce amor,
fue dulce la lenta espera,
el árbol necesario
y el abrazo sincero,
en tu pensar muy tarde
y en tu mirarme eterno.
Mientras estés aquí
te tendré en mis manos,
así como es tener la paz
entre la vida
y el verde campo.
Amor este instante es una nube,
un futuro, un quedarse quietos
y un poco de fe,
un horizonte que nos llama
que se aferra a tus pasos.
Este año no nace,
sin besar tus labios
sin decirte en la piel
lo tanto que te Amo
y sentirte llegar
cuando baje la noche
y vuelvas del mar.
Cuando la memoria del cuerpo despierta
su viejo deseo vuelve a rodar por la sangre,
cuando los labios y la piel recuerdan
mis manos sienten como si tocaran de nuevo ...
Konstantinos Kavafis.

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