Renaces de ayeres y de brumas,
de noches sin estrellas,
de una sed de poemas
sembrados en el aire,
de un adiós que se posa en tu mirada.
Te reciben este octubre y su llovizna
y este mar, que ha bebido de tu sangre...
Renaces:
a una espera infinita entre los dedos
de tu lucha, tus banderas
tus palabras y verdades,
de tu rumbo,
marcado en tu propia senda...
Renaces en las paredes y las orquideas
donde el sol deshoja soledades,
en tu mesa, en tu pan,
renaces a la vida y el abrazo
y a las humedas huellas que te marcan
el delirio, el pecado, las estrellas...
Renaces a la magia del beso
que en un instante
te vuelve eterno ...

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