Sus labios eran noches que no querían morir, y su mirada
abarcaba desde el pan a las estrellas.
¿Cómo no amarla?
¿Cómo no morir por ella si estaba en mi corazón más gloriosa que la patria?
En cada madrugada fue mi abrigo,
y en cada tren la emoción de lo que empieza,
y en su cuerpo lacio la certeza del dulce gesto del deseo.
Las reliquias de mi edad del fuego (caballos, vasijas, guitarra de luthier, browning cromada) quedaron sepultadas en la tierra.
Fundamos un país iluminado por su lámpara de diosa.
Allí fuimos amantes sin preguntas.
Vivimos lujurias y tormentas.
Llenamos de besos el vacío .
( fragmento ) ...
Roberto Esmoris Lara
Recuerdos de un primer encuentro .. sabor a poesia en los labios ... vos ... mi hogar, mi calma, mi refugio, mi inspiración ... gracias ...

No hay comentarios:
Publicar un comentario